martes, 22 de febrero de 2011


 
El vampiro


Tú que en mi corazón doliente entraste
como una cuchillada, tú que  has sido
la que ha venido a mí como un tropel
de demonios, engalanada y loca,

para hacer de mi espíritu humillado
tu lecho y tu dominio; tú, la infame,
a cuyo cuerpo estoy siempre sujeto
como el forzado atado a la cadena,

como el azar el jugador tenaz,
igual que está el borracho a la botella,
igual que a la carroña los gusanos,
¡oh, maldita mil veces, sé maldita!

He suplicado a la veloz espada
que quiera hacerme libre nuevamente, 
y al pérfido veneno le he pedido
que acudiera en ayuda de un cobarde.

Pero, ¡ay!, ambos, la espada y el veneno 
me han dado una respuesta desdeñosa:
"No eres digno de ser emancipado
de tu maldita esclavitud. ¡Imbécil!

Si acaso de su imperio nuestro esfuerzo
pudiese liberarte, bastarían
tus besos para hacer que reviviera
el cadáver aquél de tu vampiro"


Charles Baudelaire "Las flores del mal"

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