lunes, 18 de abril de 2011

Reciclaje

Me quedo mirando fijamente el borde de la botella de la que acabas de beber.
Siento ganas de poner mis labios sobre él, lamerlo, pensar que es tu boca.
En vez de eso, me siento ridícula y cojo el plástico con mis manos,
lo aplasto y lo reduzco a un objeto con forma de acordeón,
listo para ser reciclado, como debería hacer con mis sentimientos.