miércoles, 27 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Estoy a punto...
que va a cambiar mi vida...
Y sigo anclada al pasado,
a recuerdos que hieren.
Cada vez más superficialmente,
como espinas de rosas
cuyos pétalos
ya se marchitaron hace tiempo
pero que eres incapaz
de tirar a la basura
porque aún recuerdas
que un día
fueron muy hermosas,
tal vez un regalo de
alguien que te quiso
y te hizo feliz tenerlas
entre tus manos,
olerlas,
acariciar la suavidad de su cuerpo.
Ya no son bellas,
son sólo eso, basura
que no merece la pena guardar.
Destacan las espinas
en las que antes
no reparabas
y ahora
sobresalen fuertes,
desfiantes...
ya no queda suavidad,
si te rozan te arañan,
te hieren...
La herida puede ser superficial,
pero escuece...
Dicen que crecer es aprender a renunciar, no sé hasta que punto eso es cierto o es de manual de psicología barata, pero tal vez sí que haya que ir soltando equipaje y arrojando cosas por el camino para no llevar demasiado peso y fallar estrepitósamente en ese gran salto que vas a dar; estampándote contra el frío asfalto.
miércoles, 13 de octubre de 2010
sábado, 9 de octubre de 2010
Y ver una puta foto tuya ayer
y que se me escaparan unas lágrimas
y que últimamente escuche canciones
que me recuerdan que tú,
que apenas habías salido de tu pueblo,
viajaste por el mundo a través de mis bragas...
en un par de ocasiones
en habitaciones ajenas llenas de música
y velas.
Que debería sentir enfado,
o indiferencia
y que la vea y sólo piense en abrazarte.
No puedo entenderlo,
no puedo entenderme.
y que se me escaparan unas lágrimas
y que últimamente escuche canciones
que me recuerdan que tú,
que apenas habías salido de tu pueblo,
viajaste por el mundo a través de mis bragas...
en un par de ocasiones
en habitaciones ajenas llenas de música
y velas.
Que debería sentir enfado,
o indiferencia
y que la vea y sólo piense en abrazarte.
No puedo entenderlo,
no puedo entenderme.
martes, 5 de octubre de 2010
Cambios
Cambios,
cambios,
cambios.
Acabo de escuchar por segunda vez esta semana,
de personas distintas, que me encuentran cambiada.
Que hacía mucho que no me veían tan feliz (sea lo que sea "eso"),
contenta...
Una de ellas se atrevió a decirme que dejar a la que era mi pareja
fue la decisión más acertada que podía tomar.
Que nuestra relación estaba condenada al fracaso...
Me resultó algo triste escucharlo, pero no podía estar más de acuerdo.
Durante años se dedicó en cuerpo y alma a mi,
pero yo no supe quererle como él lo hacía,
colmarle de atenciones, detalles...
Lo intenté con todas mis fuerzas: enamorarme.
Y me sentía tan tan culpable por no conseguirlo...
Hasta que llegué a la conclusión que "enamorarse"
no se intenta, ni se practica, ni se aprende.
Lo sientes o no lo sientes.
Y no lo puedes definir,
pero lo sientes,
en el estómago,
en la cabeza,
recorre tu cuerpo.
Es una sensación rara, como una enfermedad
no contagiosa (aunque cuando miro a mi alrededor,
parece que lo sea...)
Lo extraño es que a veces te la diagnostican
antes de que notes los síntomas...
Y tiene cura, pero es tan dolorosa,
que algunos nos ponemos todas las barreras
que se nos ocurren para evitar cogerla.
Después de él llegaste tú,
pero tú eres otra historia.
Me pillaste con las defensas bajas,
estabas cultivando el virus en mi;
pero por el tiempo de exposición
y aunque me han quedado pequeñas secuelas,
casi imperceptibles,
creo que te he superado bastante bien...
cambios,
cambios.
Acabo de escuchar por segunda vez esta semana,
de personas distintas, que me encuentran cambiada.
Que hacía mucho que no me veían tan feliz (sea lo que sea "eso"),
contenta...
Una de ellas se atrevió a decirme que dejar a la que era mi pareja
fue la decisión más acertada que podía tomar.
Que nuestra relación estaba condenada al fracaso...
Me resultó algo triste escucharlo, pero no podía estar más de acuerdo.
Durante años se dedicó en cuerpo y alma a mi,
pero yo no supe quererle como él lo hacía,
colmarle de atenciones, detalles...
Lo intenté con todas mis fuerzas: enamorarme.
Y me sentía tan tan culpable por no conseguirlo...
Hasta que llegué a la conclusión que "enamorarse"
no se intenta, ni se practica, ni se aprende.
Lo sientes o no lo sientes.
Y no lo puedes definir,
pero lo sientes,
en el estómago,
en la cabeza,
recorre tu cuerpo.
Es una sensación rara, como una enfermedad
no contagiosa (aunque cuando miro a mi alrededor,
parece que lo sea...)
Lo extraño es que a veces te la diagnostican
antes de que notes los síntomas...
Y tiene cura, pero es tan dolorosa,
que algunos nos ponemos todas las barreras
que se nos ocurren para evitar cogerla.
Después de él llegaste tú,
pero tú eres otra historia.
Me pillaste con las defensas bajas,
estabas cultivando el virus en mi;
pero por el tiempo de exposición
y aunque me han quedado pequeñas secuelas,
casi imperceptibles,
creo que te he superado bastante bien...
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