escucharle y no pensar en tí.
Tu recuerdo es como humo que se desvanece,
después del truco de un ilusionista.
Pero si cierro los ojos,
recuerdo el roce de tu piel sobre mi cuerpo,
tu saliva mojando mis muslos
y el calor de tu pecho.
Y me envuelven la música y el humo
de ese cigarro que queríamos que fuera interminable.