miércoles, 23 de febrero de 2011

Inevitable

Acabo de borrar todo lo que había escrito,
para desahogarme de un mal día...

No merece la pena...

Hay cosas que son inevitables.

martes, 22 de febrero de 2011


 
El vampiro


Tú que en mi corazón doliente entraste
como una cuchillada, tú que  has sido
la que ha venido a mí como un tropel
de demonios, engalanada y loca,

para hacer de mi espíritu humillado
tu lecho y tu dominio; tú, la infame,
a cuyo cuerpo estoy siempre sujeto
como el forzado atado a la cadena,

como el azar el jugador tenaz,
igual que está el borracho a la botella,
igual que a la carroña los gusanos,
¡oh, maldita mil veces, sé maldita!

He suplicado a la veloz espada
que quiera hacerme libre nuevamente, 
y al pérfido veneno le he pedido
que acudiera en ayuda de un cobarde.

Pero, ¡ay!, ambos, la espada y el veneno 
me han dado una respuesta desdeñosa:
"No eres digno de ser emancipado
de tu maldita esclavitud. ¡Imbécil!

Si acaso de su imperio nuestro esfuerzo
pudiese liberarte, bastarían
tus besos para hacer que reviviera
el cadáver aquél de tu vampiro"


Charles Baudelaire "Las flores del mal"

lunes, 14 de febrero de 2011

Recorriendo en coche una oscura carretera,
me descubro mirando hacia los lados,
buscando caminos poco transitados,
imaginando lugares donde parar un coche,
para amarse.

Y me vienes a la cabeza tú,
el culpable de esa manía,
el único con el que hice eso:
Buscar rincones oscuros donde perdernos,
el uno en el cuerpo del otro,
dentro de tu viejo coche,
que nos hacía de cómplices,
como la oscuridad.

Éramos tan jóvenes,
nos teníamos tantas ganas...
Me llevabas a ver despegar los aviones,
a la orilla del mar
y yo miraba todo
a través de las ventanillas empañadas
por los vapores que emitían nuestras bocas
y nuestros cuerpos calientes.
No podía ser más feliz,
no me hacía falta nada más
que tú y esa cafetera con ruedas.

Luego he visto animales muertos
al borde de la carretera:
he recordado el vacío de tus ojos,
mis lágrimas,
tus súplicas...
el fin de nuestra relación,
atropellada como ellos.

Y he despertado de mis ensoñaciones,
y he seguido mirando al frente.