que me agarra las entrañas,
provocando un dolor rozando lo insoportable,
que me eriza el vello de frío,
de soledad...
que hace que rueden lágrimas por mis mejillas
cuando yo no quiero.
Que está ligada para siempre,
sin remedio,
sin quererlo,
con momentos que preferiría olvidar,
con personas que cruzaron por mi vida
por mi intimidad
algunos por mi cuerpo
y a punto estuvieron de arrasar con todo.
Y suenan las primeras notas
y las emociones se descontrolan
y odio perder el control
si no es para reír a carcajadas
hasta que me duele el estómago.
Tardo en sentir las dos lágrimas
que ya resbalan por mis mejillas
casi en paralelo, como tú y yo.
Tan cerca y tan lejos,
tan parecidas y tan distintas.
Rodeada de tanta gente,
todos saltando, bailando
y yo también igual.
Pero sus mejillas no brillan,
no del mismo modo.
Yo no bailo allí con ellos,
yo estoy bailando en tu cocina.
Tú preparas la cena,
hablamos de música,
de lo pequeño y lo grande,
de tus problemas y alegrías...
Yo he llevado el postre
deseando impresionarte.
Queriendo que como Tita
la ilusión que he puesto en él se transmita,
que me quieras un poco,
no importa de qué manera,
sólo que lo hagas bien.
Tantas decepciones
me han hecho parecer amarga,
pero mi brownie es tan dulce
y blando como soy yo en realidad.
o al menos como me siento yo
cuando miro tus ojos verdes,
esas arrugas que se te forman
alrededor de ellos cuando sonríes.
Cuantos años sin sentirme de ese modo,
quiero que todo sea perfecto.
Cuánta gente ha pasado por mi vida,
sin dejar huella,
algunas de ellas hubiera deseado
que se quedaran para siempre
del modo que fuera y no me he atrevido
a hacer algo tan sencillo como pedirlo.
No te vayas...
Tan fácil de pensar,
tan difícil de verbalizar.
También de hacer comprender,
Si no nos amamos como hombre y mujer,
quédate como amigo.
Puedo contar con los dedos de la mano
la gente que he conocido
y a la que hubiera deseado decir quédate conmigo.
Tú eras uno.
Lo entendiste, pero tarde.
Esa noche me pones esta banda que suena ahora,
que he oído ya pero sin prestarle mucha atención.
Me dices que es tu último descubrimiento,
no sueles escuchar música en español.
A mí si me gustan muchos grupos
pero confieso que a este le había visto tocar
hacía ya un tiempo y pasé el rato bebiendo
en la barra mientras sonaban de fondo.
Antes eran un grupo más,
ahora son tu grupo.
Ligados a ti para siempre.
Siento que es el momento de cerrar el círculo,
cuando termina el espectáculo,
cojo mi móvil,
antes de arrepentirme.
Nuestro último whatsapp es de febrero,
me dices que quizá pases por mi ciudad
y podamos vernos;
yo te digo que avises con tiempo
para intentar que sea así.
Putas formalidades.
Tú no quieres quedar realmente
y yo no sé si quiero verte.
Escribo un mensaje kilométrico.
Respiro tranquila.
Ellos están ligados a ti,
pero siento que yo
ya no.