me ha dado por pensar: ¿qué ocurriría si me muriese hoy mismo?
Cuál sería la reacción de mi familia, mis amigos... mi alrededor en general.
¿Qué estupidez, no?
Pero no lo pienso con ansiedad ni angustia, pero sí con un poco de miedo de pensar
que ahora estás saboreando, comiéndote el mundo y en un segundo todo se esfuma.
Tú te esfumas.
Tengo miedo de dejar de hacer cosas, de irme sin haber disfrutado del todo de lo
que se me ha dado, siempre con miedo a equivocarme; a tomar malas decisiones; a la opinión de los demás...
Tengo miedo por mi familia, porque después de que alguien muera y por algún tiempo: sólo queda dolor y vacío entre los que te quieren, que seguirán con sus rutinas; qué remedio...
No me creo imprescindible y aunque alguien lo parezca, se acaba aprendiendo a vivir sin el que se ha ido, aunque se haga cuesta arriba.
No quiero que sufran por mi, cuando yo ya no sentiré nada.
Todo es tan efímero que me siento continuamente mareada...
También pienso en algo que leí en una ocasión: ¿existen las cosas que no se dicen, las que no cuentas?
Si yo un día dejara de escribir: nadie me echaría de menos, pensarían que me cansé y dejé esto.
No le he hablado a nadie de este blog, aunque me haya sentido a veces tentada.
¿Realmente existe? Mi yo real se desahoga escribiendo tonterías por Internet y nadie de mi entorno lo sabe, nadie que me conozca en persona; en mi versión carne y hueso. Nadie lo imagina.
Esto si es verdad que no podría vivir sin mi: si me muero, vendrá conmigo.
De una forma cruel y extraña me agrada la idea de que desaparezca cuando yo...
No irme sola.
Sigo necesitando algo de calor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario