Cuando una está acostumbrada a tener siempre un caballero andante a su lado, es difícil caminar sola. Cuando tu príncipe se marcha o lo apartas de tu senda, los monstruos se te echan encima. Vienen de todas partes, pero sobre todo de tu interior.
Yo siempre he tenido un príncipe encantador a mi lado, que si bien no podía con todo lo que me acechaba si ayudaba a mitigar la sensación de luchar sola. Luchar sola es duro, pero es lo que voy a hacer. Al menos lo que me propongo. Descubro un mundo que hasta ahora no conocía y voy a coger la lanza y el escudo y a cruzar este bosque infinito a ver donde llego... A buscar todos mis monstruos y plantarles cara.
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