Tú y todos los de tu especie.
Me mantengo cuerda, fuerte hasta que aparecéis.
Me convierto en un ser nervioso, ansioso.
Espero respuesta a mis mensajes,
a mis expectativas,
a mis anhelos,
y si no llega..
La torre que parezco se tambalea.
Mi aparente independencia se derrumba
y deja paso a un nudo en el estómago,
otro en la garganta y un pensamiento recurrente
que me dice que soy una estúpida.
Una ingenua que no sabe cómo comportarse
cuando quiere algo de otra persona.
Que las aleja por miedo a tenerlas cerca
y perderlas o por la impaciencia del deseo.
Definitivamente este juego no es para mí,
pero no sé quedarme en una esquina,
porque cuando alguien me empuja a levantarme,
corro a unirme.
Y sé que no sé cómo participar
y que me caeré muy pronto.
Necesito creer que tal vez sólo sea
que me equivoqué de partido
y jugadores.
La cara de póquer me sale fatal.
Competir me produce ansiedad
y se nota,
y tú me sientas de momento en el banquillo,
desde donde analizo todo,
deseando salir a competir
y a la vez que me dejes allí
para no fracasar.
Consciente de que mis expectativas
son una ilusión imposible de alcanzar.
El fracaso va de la mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario