miércoles, 24 de abril de 2013

Me siento en la soledad de mi salón


 con las cajas que evitaba traer de casa de mis padres,
me enfrento a mi propia caja de Pandora,
sellada durante 6 años y se desata la tormenta en mis ojos.
Un periódico recogido en el metro  y fechado en 2006,
tickets de cine, entradas de teatro,
recuerdo aquella obra como si estuviéramos allí.
Hay fotos de nuestro primer viaje juntos,
estabas tan guapo, sobre todo en la foto que oculté;
tumbado sobre la cama con el torso descubierto
y esos ojos de deseo.
Al fondo la foto de carnet
que guardaba en mi cartera.
Qué manía la mía de guardarlo todo
sin imaginar que un día puede ser dinamita
que me explote en la cara.
Leo tu última carta
y estallan mis lágrimas.
Siempre supiste donde atacar
para despertar lo mejor y lo peor.
Para hacerme temblar
de placer y dolor.
Lloro sin consuelo porque tus palabras
son crueles conmigo,
pero sobre todo porque ahora
entiendo que tenías tu parte de razón.
No era quien tú creías querer,
pero sí ese ser acomplejado e inseguro
que describes y que te partió el corazón
y yo ahora no puedo mirarme en el espejo
sin que el reflejo me devuelva
 a la "Niña inmadura y opaca"
que tal vez no he podido dejar atrás,
y siga con sus travesuras
complicando mi vida
y la de los demás.




No hay comentarios:

Publicar un comentario