Se despertó colgando cabeza abajo y su primer impulso fue abrir y cerrar los ojos
desesperadamente,con tal fuerza que una gota de sangre se abrió paso
a través de su párpado derecho,rodando por él y deteniéndose
unos segundos en sus pestañas para caer finalmente al suelo
provocando un sonido casi imperceptible: a húmedo, a dolor y a rojo.
Sus brazos colgaban casi rozando el pavimento, unas feas losas de granito llenas de moho.
Los dedos de sus manos se encontraban enrojecidos e hinchados
por efecto de la gruesa cuerda verde que rodeaba sus muñecas
e incordiaba el flujo natural de la circulación sanguínea por sus extremidades.
Casi tocaban el suelo y en vez de preocuparse por su liberación,
sintió repugnancia al pensar en el posible contacto de cualquier parte de su cuerpo
con el suelo mohoso.
No reconocía el lugar, tal vez porque su estado de aturdimiento no se lo permitía
o simplemente por el hecho de que nunca había estado allí.
Que de malo tiene estar cabeza abajo?
ResponderEliminar