Calor, hace muchísimo calor.
Tengo que madrugar pero
no me apetece meterme en la cama.
Sé que me va a costar dormirme y que,
girando y girando sobre el colchón,
no dejaré de pensar en que me gustaría
que tocaras mi timbre
de madrugada.
Que me tocaras a mí de madrugada.
Y me hicieras sudar y sentir
ese calor agradable que recorre
tu cuerpo de arriba abajo
y que sólo provoca un orgasmo.
Que cambies esta noche de calor
sofocante y pegajoso
por una de calor ardiente.
Que tu sudor se mezcle con el mío.
Quiero tenerte otra vez en mi cama.
Cuélate en mi casa de madrugada.
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